viernes, 14 de enero de 2011

Inocencia

"Y en medio de ellos, con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado y la nariz goteando, Ralph lloró por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo llamado Piggy.

El oficial, rodeado de tal expresión de dolor, se conmovió algo incómodo."

"El Señor de las moscas", William Golding

Me gustaría saber cómo y cuándo la perdí. Pero no hay manera, no acierto a recordar ningún momento de esos en los que el destino le da un revolcón a tu existencia. Uno de esos instantes en los que parece que el tiempo se detiene, y una pasmosa lucidez anuncia que ya nada será como antes. Esos segundos (¿minutos?) que el corazón se encoge porque sabe que ha dejado atrás la inocencia. Supongo que la culpa de esta obsesión por la inocencia la tiene la Brooke Shields resplandeciente y a la vez meliflua de El Lago Azul. Un velero que se extravía, una isla repleta de palmeras, fogatas en honor de la luna llena y yacer sobre la madre tierra. Brooke, vete a la mierda.

El caso es que esa ramera llamada inocencia me esquiva. La perdí en algún momento de los 80 o en los primeros 90. Echo de menos sus caricias y suspiros, sus coqueteos con mi alma, e incluso esas delicadas mentiras que solía pergeñar. Ella, la inocencia, no dejaba de eyacular, lo llenaba todo. Reinaba. Durante su mandato, un mendingo era simplemente un pobre al que había que dar limosna, el mundo se podía entender con una canción de Barricada o de La Frontera, y los buenos siempre ganaban a los malos. Un día la inocencia abdicó. O yo la guillotiné, por zorra. Y siento que desde entonces naufrago en un mundo que grita, ulula y zahiere. Nada me es ajeno y a la vez todo me extraña.

Anoche me llegó una carta al Buzón de la Conciencia, sin remitente.

"Hola xiquet,
¿Te has fijado que cada noche hay un mendigo que duerme entre cartones en ese cajero automático en que a veces sacas dinero?

P.D: Yo también te echo de menos".

La letra era de mujer, de eso estoy seguro

4 comentarios:

  1. No sé si le había visitado con anterioridad, señor de apellido chulo de pronunciar, pero intentaré cierta constancia de ahora en adelante.

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  2. No me prodigo demasiado, así que se agradece la buena intención, señor cuyo libro suena a gótico

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  3. Genial!!!! Grande, grande su post!!!
    Me parece un acierto echarle la culpa al "lago azul". esa peli nos hizo mucho daño a toda una generación.
    Fantástico, insisto!!

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