"El optimismo me da náuseas, es perverso"
"La Conjura de Los necios", John Kennedy Toole
Cuando Daniel pensaba en sí mismo - y eso sucedía a muy a menudo- la imagen que le devolvía su mente era la de un tipo lúcido, díscolo y contestatario. Contestatario de salón, sí, pero contestatario a fin de cuentas. El típico héroe postmoderno que protesta por nimiedades, que se opone al gobierno de turno y que discute por cosas simbólicas. Claro que Daniel nunca pasaba a la acción y lo peor era que casi nunca ganaba esas guerras que él mismo declaraba por lo que llegó a creer que era un poco masoquista (o quizá cristiano, que viene a ser lo mismo).
El caso es que llegado el 2 de enero de 2011, Daniel no tuvo mejor ocurrencia que ponerse a fumar tabaco a cada momento. Hasta entonces los pitillos solía guardarlos para las cenas y para después de algún turbio mete-saca. Ahora había dado un paso firme: Daniel había decidido rebelarse contra la Ley Antibaco - y contra los discos de David Bisbal, dicho sea de paso-. En la editorial 69 estaban ya un poco hartos de estas manías de Daniel. Porque Daniel no sólo se empeñaba en fumar en el despacho, sino que también encendía sus Lucky Strike en el bar donde sus compañeros y él tomaban el café de la mañana. Y claro, la dueña les puso a todos de patitas en la calle. Pero Daniel era insustituible. Era sin duda el mejor traductor de la editorial y todas las novelas eróticas llegadas de San Francisco que pasaban por sus manos se convertían en delicioso néctar para los onanistas más refinados. Como Daniel solía decir: "El capitalismo no es muy amigo de los renglones torcidos, salvo que esos renglones sean rentables".
Esa tarde de febrero Daniel estaba nervioso. Tenía una cita con Rocío, una chica sevillana que había conocido en un foro de baja ralea. Y necesitaba hablar de esa cita con alguien, así que se dejó caer por la mesa de Marga, la chica de recepción. Marga había sido hace unos años la musa de sus fantasías, pero desde hace tiempo era "la típica tía que ves como amiga".
"Mira Marga", decía Daniel. "Los desengaños amorosos son una mierda. La culpa es de las primeras citas"
(Marga sonreía con aire distraído, mientras se limaba las uñas)
"En serio Marga. Las primeras citas son el origen de todos los problemas. Fingimos ser otra persona. Procuramos ser refinados, caballerosos y sensibles y todo parece que va como la seda. Pero pasa el tiempo y antes o después nos vamos desencantando. Pero no te equivoques, Marga, lo que hace que nos desencantemos no es descubrir que nuestra pareja es insoportable; lo que realmente nos jode es que nuestra pareja haya descubierto nuestras miserias. Que nuestra pareja sepa que somos unos mierdas. Por eso se rompen las relaciones"
(Marga de repente empezó a escuchar con atención)
"Porque ese es el error. En la primera cita hay que ser un capullo, o sea ser uno mismo. Yo esta tarde por ejemplo he decidido ir con un sombrero de copa. Y me pondré la camiseta de Samantha Fox. No quiero que Rocío piense que soy un jodido poeta".
Marga había estado toda la semana hecha un mar de dudas, pero en ese momento tuvo un arrebato y decidió aceptar la invitación del jefe a cenar. El dildo merecía un descanso.
http://www.youtube.com/watch?v=KdSyWOggRUY
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