miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un manual de melancolía

Su vida era una colección de derrotas, sinsabores y decepciones. Así que no es de extrañar que dedicara las noches a anegar de lágrimas los campos. Sembraba tristeza, recolectaba dolor y dejaba en un eterno barbecho las tierras de la felicidad.

Pero Ella no tenía la culpa, no merecía despertarse cada mañana cubierta con un manto de pena. Sí, aquella noche, iba a ser la última. Él le lanzó un beso furtivo mientras dormía y con el relente de la luna como único testigo se despidió de Ella para siempre, y eso que como Él mismo solía decir "no hay nada para siempre".

Algunas noches Ella le busca por entre el reflejo de las estrellas. Él siempre decía que le gustaba refugiarse en la ciénaga, rodeado de nenúfares. Él nunca aparece, siquiera la noches de cuarto creciente. Ella llora, no ha dejado de llorar desde aquel amargo lunes de octubre. Y sus lágrimas llenan los campos de rebosante melancolía.

viernes, 21 de octubre de 2011

Apenas

Un día María decidió que le iba a regalar a Alfred sus silencios. Los guardó en un frasco lleno de formol y le dijo: "Así podrás contemplarlos día y noche". Y mientras –pensó María- yo me revolcaré en tus besos de napalm. Y el barro y mis sueños serán la misma cosa.

Al día siguiente eran portada de las páginas de Sucesos.

P.D: Pídemelo otra vez.


martes, 7 de junio de 2011

Canción de despedida

"Se sueña una vez, se ama una vez, se muere siempre" (Baladros, Homenaje a la Tristeza)

Siempre me ha obsesionado encontrar finales perfectos. El último beso, el último vodka con limón, la última cereza del plato, el último tiro (a canasta), la última canción. Cuántas veces he lamentado no haberme retirado a tiempo. Y aunque a veces la derrota sabe mejor, no deja de saber a derrota. Dicen que con el tiempo uno aprende y madura. Dicen, dicen, dicen. Dicen tantas cosas. Que se callen.

Recuerdo los jueves de Xibeca, tortilla y sabiduría de barra de bar: "Ser feliz es una putada. Porque sólo puedes empeorar". Y claro, cantar por las calles a altas horas de la madrugada.

El problema es que por más vueltas que le doy, y por más libros que leo, siempre tropiezo con mis defectos, y me pongo a volar con frases manidas: "no voy a poder escapar nunca de mí".

Y llega el verano. Lucidez, si de algo iba sobrado era de lucidez.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Banda sonora 3 años: CD 2

Sigo recogiendo ideas de buenos amigos para pergeñar el recopilatorio tercer cumpleaños de Andrea. Será el CD 1.

Pero, claro, como se me come el ansia, he creado mi propia lista cumpleaños (mitad tripas, mitad corazón). Podéis escucharla (si queréis, claro) en Spotify http://bit.ly/kHq0PC . Y al que le apetezca entender los motivos de la selección aquí va un tocho.

1) 'Simple Man' (Lynyrd Skynyrd)

Deseo que seas una persona sencilla. Y que busques las respuestas en tu interior.

2) 'Como a veces lo hice yo' (Rulo & Contrabanda)

Vive tu propia vida y que nadie te robe tus sueños: "Que vayas por tu destino con el viento a favor / Que la suerte ronde tu corazón / que nadie te niegue un beso / que nadie te diga no / que la vida te trate como a veces lo hice yo".

3) 'Duerme' (Mägo de Oz)

Siempre sentimos la necesidad de mecer los sueños de los nuestros. Y qué mejor manera de hacerlo que recordando cosas que no siempre tenemos presentes "No te engrandezcas con la riqueza / ni te apoques con la pobreza / que ni la derrota ni el fracaso te impidan / ver que mañana otro día será"

4) 'I Don't Wanna Grow Up' (Ramones)

Habrá un momento en tu vida en que desearás no crecer. Bendita inocencia. "When I'm lyin' in my bed at night / I don't wanna grow up"

5) 'Sweet Child O' Mine' (Guns N' Roses)

Esa Mirada, esa sonrisa. No la pierdas. "She's got eyes of the bluest skies / As if they thought of rain / I hate to look into those eyes /
And see an ounce of pain"

6) 'The Great Below' (Nine Inch Nails)

Sufrirás, no me cabe duda. Llegarán momentos de inmensa tristeza, de caída. Y yo quizá ya no estaré. El mar hablará por mí.

"And I descend from grace / In arms of undertow / I will take my place /In the great below"

7) Halleluja (version Lucky Jim)

Resurgirás. Del dolor, del miedo. Si quieres resurgirás. Y tendrás contradicciones ¿tantas como tu padre?

"I'll stand before the Lord of Song / With nothing on my tongue but Hallelujah"

8) 'Here comes the sun' (The Beatles)

Siempre tendrás un refugio en una puesta de sol o en un amanecer. "Here comes the sun, here comes the sun / and I say it's all right"

Banda sonora 3 años

Mi hija cumple 3 años el sábado y quiero regalarle una banda sonora. Nada de nanas (que quede claro). Busco canciones que transmitan emociones y sensaciones que un padre (o madre) querría compartir con su hija. Me gustaría que me propusierais canciones a incluir y más importante aún, ¿por qué elegís esas canciones? ¿Qué os transmite? Después elegiré unas cuantas y si me aclaro crearé la lista en Spotify.

Algunas canciones que seguro incluiré son 'Simple Man' de Lynyrd Skynyrd (una madre le desea a su hijo que ante todo sea una persona sencilla) o 'Como a veces lo hice yo' de Rulo & Contrabanda. Rulo pide en este tema que su hija viva su propia vida y que nadie le robe sus sueños ("Que vayas por tu destino con el viento a favor / Que la suerte ronde tu corazón / que nadie te niegue un beso / que nadie te diga no / que la vida te trate como a veces lo hice yo").

Podéis dejar vuestras propuestas en Facebook, en este post o en Twitter (hashtag #bandasonoraAndrea). Gracias a todos los que vayáis colaborando.

martes, 10 de mayo de 2011

Héroe, santo o poeta

"José Garcés pasó varios años interno en un colegio de Reus, estuvo mucho tiempo sin ver a Valentina.

Un día se despertó bajo la escarcha del amanecer, inquieto por la idea de que Valentina hubiera conocido los horrores de la guerra" (Valentina, la película)

Enrique nunca se lo contó a nadie, pero lo que realmente le gustaba era sentarse a la orilla del río y hablar con los musgos. Sin embargo le habían educado para ser un héroe, así que una noche de agosto renegó muy solemnemente de la Luna y se prometió a si mismo que iba a convertirse en (otro) héroe (más). Comenzó así un largo periodo de heroísmo, en el que por momentos Enrique llegó a pensar que estaba cumpliendo con éxito su cometido. Pero por más empeño que ponía en convertirse en un héroe, Enrique siempre acababa tropezando con su alma.

["¿Por qué matan a los héroes? Desgraciadamente cuando seas hombre lo vas a entender" (diálogo de "Valentina")]

Una mañana de otoño Enrique anunció oficialmente a sus seres queridos que renunciaba a ser un héroe. Una honda consternación llenó la hacienda familiar, pero la tía abuela María reaccionó con rapidez y le pidió a Enrique que fuera un santo. Dicho y hecho. Enrique se empeñó de veras ser un hombre santo, pero volvió a tropezar, esta vez con sus pecados.

["El niño, que se nos ha hecho poeta" (diálogo de "Valentina")]

Todavía recuerdo a Enrique, sentado junto al puente de piedra, ensimismado con las estrellas y ajeno al resto de chavales. Una tarde de invierno Enrique me enseñó sus manuscritos. Nunca olvidaré, que en tinta roja había escrito: "Antes o después me quedaré sin versos y sin palabras. Ese día dejaré de ser poeta. Ese día me habré ido, para siempre".

jueves, 5 de mayo de 2011

Lucero

Lucero
"¿Quién encierra una sonrisa? / ¿Quién amuralla una voz? "(Miguel Hernández "Antes del Odio")

Un implacable aguacero se ha llevado por delante toda la inmundicia. Mayo arranca a lomos de una primavera desbocada. Atrás quedaron las náuseas. Ahora todo tiene sentido, ahora cada paso es un paso firme. Esta vez el desánimo va de farol, y aunque los tahúres insistan en marcar las cartas, no podrán detener al ejército de los corazones.

Llevaremos la alegría a cada esquina, adornaremos con pétalos cada silencio, los estambres dejarán de estar en huelga y polinizaremos campos, hasta los más yermos. No más caricias de esparto, no más finales amargos. Pasaremos noches columpiándonos en las estrellas, veremos amanecer en un coche, lloraremos sin sentirnos tristes y nuestra piel será durazno.

Lucero (final alternativo)

"No me importa convertirme en cenizas. Quiero darte mis incendios" (Sara Elba)

Y entonces, ahítos de sueños cumplidos, amarrados a ese instante perfecto, sólo entonces seremos consciente que La Dama ya llega. Radiante, vestida de blanco, y unos labios rojos. Nos abrasará con su delicada frialdad. No importa. Ya llega.

miércoles, 27 de abril de 2011

Rojita

"Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga;
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte" (Extrechinato y tú)

"El Tren Estrella es el servicio nocturno más antiguo que ofrecía RENFE desde su creación, y varias de sus rutas han ido desapareciendo al construirse las diferentes líneas de alta velocidad o se han sustituido por TrenHotel, servicio nocturno de gama alta" (Wikipedia).

La gente se agolpaba en los andenes. Alrededor, maletas sin ruedas y fardos hechos de forma artesanal por los que asomaban hogazas de pan, naranjas y cuchillos jamoneros. Un alegre bullicio salpicaba la escena y sin orden aparente los pasajeros comenzábamos a entrar en los vagones. Era imposible no sentirse enajenado por esa entrada al Tren Estrella que cada viernes partía de Barcelona, bordeaba el Mediterráneo con un incómodo traqueteo y llegaba hasta el corazón de Andalucía.

Las primeras veces, al menos para mí, aterrizar en el Estrella suponía una pequeña odisea. Había que surcar un estrecho pasillo atestado de gente. Cuando por fin llegabas al compartimento, las puertas de cristal se abrían y la angustia se apoderaba de uno. En apenas unos metros cuadrados dos butacas de tres plazas (una frente a la otra) y dos literas, una por encima de cada butaca. Yo, desconfiado por naturaleza, apilaba mis cosas entre las piernas. Tenía 4 horas de viaje por delante y me temía lo peor. Sin embargo, con el tiempo aprendí que cada compartimento era una oportunidad para compartir sueños. Descubrí que algunos pasajeros afrontaban un larguísimo viaje de 14 horas y que lo hacían con una ilusión contagiosa. Cantaban, reían, bebían vino, fumaban. El aceite de los bocadillos de atún todo lo impregnaba. Así que a las pocas semanas vencí mis miedos y comencé a dejar mis cosas en la litera. En ocasiones dormía e incluso –oh sorpresa- me daba por hablar, que no todo ha de ser silencio.
Ella era joven. Me dijo su nombre (aunque no soy capaz de recordarlo), pero enseguida matizó que todos le llamaban Rojita por los colores de su cara. Rojita era rubia, con una de esas pieles tersas y delicadas que parecen hijas de la primavera, y de sus ojos emanaba una dulce tristeza (o una triste dulzura). Viajaba siempre con su hijo de 3 años. Y cada quince días los dos iban hasta Valencia a ver al padre de la criatura. Resulta que estaban separados pero (decía ella): "entre los gitanos no está bien visto eso del divorcio". Rojita, pues, vivía una vida que no era del todo suya, pero lo asumía con entereza. Podía haberse revolcado en un amargo poso de conformismo pero no lo hacía. Rojita me contaba muchas cosas y me confesó que no sabía leer, ni escribir. También me dijo que le gustaría pasear con calma por Barcelona. Me pidió el número de teléfono y también me dio el suyo.

Tren Estrella, domingo por la tarde. No parece el mismo tren. La sombra del lunes planea. Los sueños se han quebrado. La (otra) realidad ha impuesto su yugo. Ya no hay jolgorio, sólo rostros abatidos y una madre que sabe que nunca podrá pasear por Barcelona.

lunes, 18 de abril de 2011

El equilibrio que da la belleza

"Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos"
(Pablo Neruda)

No me gusta definir los sentimientos. Creo que los sentimientos simplemente se han de sentir. A fuerza de definirlos pierden sentido, se 'cosifican' y dejan de ser sentimientos. Prefiero que los sentimientos me sacudan, sea porque se me hincha el alma, o porque me revienta el corazón; sea porque me tiemblan hasta las pestañas o porque se me encoja el estómago. Quiero que un nudo de sentimientos me asfixie. Me niego a ser un animal mecánico. Lo reconozco tengo un miedo atroz a no sentir.

La primavera es arrebato, es sentimiento. La primavera es belleza. Y embriagarse de belleza tendría que ser obligatorio. Hay que derretir los miedos, hay que sentir. Sentid, cabrones, sentid. No dejéis de sentir. Desatad a las fieras, hoy es un día bello. Como lo fue aquel día de abril. Hoy y siempre, suena Pachelbel, su Canon.

miércoles, 13 de abril de 2011

Silencio

"TRISTES guerras
si no es amor la empresa.
Tristes. Tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes. Tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes. Tristes."

(Miguel Hernández, fragmento de un poema incluido en "Cancionero y romancero de ausencias")

No hay nadie disponible para charlar. Eso escupe Facebook en estos momentos. Y supongo, que no es la intención del que programó el dichoso chat, pero la paradoja es que cuando hay gente disponible para charlar, en realidad no están disponibles para charlar.

El silencio se agosta, se muere. Nadie lo soporta, todos temen escuchar su incesante latir. Y por eso las palabras retumban salidas de una línea de montaje creada para aniquilar al silencio. Un innecesario blablabla que no sólo no dice nada sino que ensucia el silencio, acaso uno de los pocos refugios vírgenes que nos quedan. Llega abril, pero sigue siendo enero, todo está congelado, las almas ateridas. Paralizados los corazones, los dedos teclean, los pulmones exhalan, pero nadie dice nada. La rueda gira. Dejad en paz al silencio.

Y de repente el odio. Sólo espero que nada te salga bien. Tu nombre me suena a ruina, a falta de escrúpulos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Una canción de amor diletante

"Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón
y la encuentro donde se me perdió (fue) cuando dijiste que no.
Hice un barquito de papel para irte a ver
se hundió por culpa del rocío"

(Robe Iniesta)

Miguel aceptó con muchas reticencias la invitación de Luis para ver juntos el fútbol en casa de éste. "Dos tíos que quedan a solas para ver el fútbol lo que quieren en realidad es tirarse el uno al otro. Y oye Luis, mal que te pese, sigo siendo heterosexual", dijo Miguel.

"Buf, Miguel, ya estamos otra vez con tus teorías de barra de bar. Quiero estar a nuestra bola y paso de estar en un bar sin poder fumar, con gente del Valencia cerca", replicó Luis. "Además prometo usar vaselina", lanzó de forma ladina mientras movía la lengua de izquierda a derecha.

"Qué te den por…Bueno, paso a las 21h por tu casa. Pedimos unas pizzas y nos ponemos a cotillear las fotos de Laura en el Facebook antes del partido", sentenció Miguel.

Miguel llegó puntual a casa de Luis, con su vieja camiseta de El Señor de Los Anillos y una mochila raída llena de apuntes de álgebra y de recortes de revistas.

"Luis, mira lo que acabo de leer en esta revista. Hablan de un extraño síndrome llamado POIS o síndrome post-orgásmico. Lo han descubierto un grupo de doctores holandeses. El síndrome hace que se contraiga una especie de gripe al eyacular. Ahora entiendo porque siempre estás enfermo…y eso que no tienes novia", recitó Miguel de carrerilla (se notaba que lo había ensayado).

"Qué ocurrente eres. Tienes mucho tiempo libre ¿eh?", dijo Luis con un cierto mohín.

"Tengo mis momentos, pero te juro que mi verdadero sueño es ser un millonario, pero no un millonario más, sino un jodido millonario excéntrico. Haría una OPA hostil para hacerme con el control de la RAE", apostilló Miguel.

"¿La RAE?"

"Sí, la RAE, la Real Academia de la Lengua. Sentarme en una de esas mesas de roble rojizo y ordenar cambios en el lenguaje mientras todos los académicos me miran con el rostro desencajado. Ellos le quitan el acento a 'guion' ¿no? Pues yo, me encargaré de eliminar la palabra Hola. A partir de mi primer día de mandato el saludo habitual pasaría a ser Mangueras Rotas. Por ejemplo, en una discoteca en lugar de decir 'Hola, me llamo Miguel' diría 'Mangueras Rotas, me llamo Miguel'. Sería tan épico como cuando Aragorn besa a Arwen".

"Bufff", suspiró Luis.

"Y la palabra profecía sería obligatoria en cada frase. Daría igual el orden. Por ejemplo, nadie podría decir: '¿Me puedes dar un bocata de calamares?'. Tendría que decir 'Profecía, ¿me puedes dar un bocata de calamares?' o '¿Me puedes un bocata de profecía, calamares?'"

La TV interrumpió de fondo: "Gol del Schalke, ha marcado Raúl"

"¿Nos besamos ahora o después?", contraatacó Luis con astucia.

"Qué cabrón. Como dijo Hartman, tú chuparías hasta una pelota de golf metida dentro de una manguera"

martes, 5 de abril de 2011

Parece

"Hoy, en la ciudad, en la gran ciudad, todos, absolutamente todos, se despertaron con granos de azúcar en los labios, pero sólo se dieron cuentan, aquellos, que al despertarse se besaron" (Anónimo, leído en algún cuento o revista)

Y se dejó llevar. Dejó que le arrebataran la primavera, dejó que traficaran con sus sueños. Dejó de compartir secretos en callejones empedrados y convirtió su fuego interior en hielo incandescente, en un reloj que decía la hora con exactitud pero que no latía. Despertó, eso sí, enredado en halagos y con una sonrisa de hiena por bandera. Mercadear con la miseria. La victoria, o eso le decían.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Samambota

"Y me fabrico otro recuerdo perfecto"

(Mi última mujer, Sergio Algora, La Costa Brava)

Hacía 17 años que no le veía, pero apenas había cambiado. Seguía teniendo ese andar cadencioso, de flamenco andino en busca de un recóndito salar. Su rostro de golondrina ausente teñía de bondad el asfalto y su mirada de sarmiento, evocaba cosechas imposibles.

Por más que me esfuerzo, no recuerdo su nombre. ¿Emilio? ¿Eduardo? Dejésmolo en Emilio-Eduardo, como esos actores de culebrón. Aunque mi Emilio-Eduardo es de todo menos un protagonista. Por no ser, no sería ni actor secundario. En el colegio destacaba precisamente por no destacar en nada. Era insustancialmente necesario, como los silencios y las pausas que preceden a las rupturas.

Hacía 17 años que no le veía. Aún así, 17 años después, sigo enganchado a ese recuerdo que quizá he deformado y moldeado a mi gusto (para eso es un recuerdo mío, ¿no? Supongo que le habré amenazado: "Recuerdo de mierda, o te adaptas a mi ego o te fulmino con Control+ Del").

Ah, sí, el recuerdo. Eran las 8:30 de una mañana cualquiera. El patio del colegio era a esas horas un remanso de paz; un vacío atronador lo llenaba casi todo. Busqué el abrigo del sol, me senté en el banco y comencé a tomar notas (mentales). Allí estaba Gustavo, el macarra oficial del cole, gambeteando con un balón de fútbol. Gustavo ligaba cuando quería, insultaba y daba collejas a discreción y encima metía goles imposibles. Esa mañana Gustavo buscaba sparrings para jugar un clásico del fútbol-patio: el uno contra uno. Emilio-Eduardo era la víctima propiciatoria. El balón comenzó a rodar y Emilio-Eduardo se pegó a Gustavo, como una lapa. Gustavo al principio reía, confiado. Pero sin darse apenas darse cuenta, Emilio-Eduardo le robó el balón. El exorcismo se repitió una, dos, tres, cuatro veces… Gustavo se desesperaba y gritaba "Joder con la samambota esta, no me la quito de encima". Parecía que Gustavo iba a estallar..y sí, estalló, pero en una sonora risotada. Por un momento, el cosmos se había aliado con Samambota y el héroe oficial era él. Fueron sus segundos de gloria. Lo recuerdo con fruición. Y mientras, Gustavo, liberado de la pesada carga de ser el malo oficial, sonreía.

17 años después, Samambota.

jueves, 24 de marzo de 2011

Con el paso cambiado

"Give. Remember always to give. That is the thing that will make you grow" (Elizabeth Taylor, 23 de julio de 2010 en Twitter)


La gata ha dejado de ronronear, pero en el tejado aún huele a seda, a desfile de huellas indelebles. La hojarasca acabará por arrumbarlo todo y los sueños serán sólo de barro, pero serán, al menos mientras mi cerebro no sea cercenado por alguna tara inconfesable. Ella era un agujero negro que de pronto refulgía. Ella era una calada que se aspira y que se mete en las tripas. Ella era una estrella, porque era La Luna.

Y sus ojos: un enigmático volcán, un crisol de sensaciones que coloreaba incluso las películas en blanco y negro.

jueves, 3 de febrero de 2011

El aleteo

"El optimismo me da náuseas, es perverso"

"La Conjura de Los necios", John Kennedy Toole

Cuando Daniel pensaba en sí mismo - y eso sucedía a muy a menudo- la imagen que le devolvía su mente era la de un tipo lúcido, díscolo y contestatario. Contestatario de salón, sí, pero contestatario a fin de cuentas. El típico héroe postmoderno que protesta por nimiedades, que se opone al gobierno de turno y que discute por cosas simbólicas. Claro que Daniel nunca pasaba a la acción y lo peor era que casi nunca ganaba esas guerras que él mismo declaraba por lo que llegó a creer que era un poco masoquista (o quizá cristiano, que viene a ser lo mismo).

El caso es que llegado el 2 de enero de 2011, Daniel no tuvo mejor ocurrencia que ponerse a fumar tabaco a cada momento. Hasta entonces los pitillos solía guardarlos para las cenas y para después de algún turbio mete-saca. Ahora había dado un paso firme: Daniel había decidido rebelarse contra la Ley Antibaco - y contra los discos de David Bisbal, dicho sea de paso-. En la editorial 69 estaban ya un poco hartos de estas manías de Daniel. Porque Daniel no sólo se empeñaba en fumar en el despacho, sino que también encendía sus Lucky Strike en el bar donde sus compañeros y él tomaban el café de la mañana. Y claro, la dueña les puso a todos de patitas en la calle. Pero Daniel era insustituible. Era sin duda el mejor traductor de la editorial y todas las novelas eróticas llegadas de San Francisco que pasaban por sus manos se convertían en delicioso néctar para los onanistas más refinados. Como Daniel solía decir: "El capitalismo no es muy amigo de los renglones torcidos, salvo que esos renglones sean rentables".

Esa tarde de febrero Daniel estaba nervioso. Tenía una cita con Rocío, una chica sevillana que había conocido en un foro de baja ralea. Y necesitaba hablar de esa cita con alguien, así que se dejó caer por la mesa de Marga, la chica de recepción. Marga había sido hace unos años la musa de sus fantasías, pero desde hace tiempo era "la típica tía que ves como amiga".

"Mira Marga", decía Daniel. "Los desengaños amorosos son una mierda. La culpa es de las primeras citas"
(Marga sonreía con aire distraído, mientras se limaba las uñas)
"En serio Marga. Las primeras citas son el origen de todos los problemas. Fingimos ser otra persona. Procuramos ser refinados, caballerosos y sensibles y todo parece que va como la seda. Pero pasa el tiempo y antes o después nos vamos desencantando. Pero no te equivoques, Marga, lo que hace que nos desencantemos no es descubrir que nuestra pareja es insoportable; lo que realmente nos jode es que nuestra pareja haya descubierto nuestras miserias. Que nuestra pareja sepa que somos unos mierdas. Por eso se rompen las relaciones"
(Marga de repente empezó a escuchar con atención)
"Porque ese es el error. En la primera cita hay que ser un capullo, o sea ser uno mismo. Yo esta tarde por ejemplo he decidido ir con un sombrero de copa. Y me pondré la camiseta de Samantha Fox. No quiero que Rocío piense que soy un jodido poeta".

Marga había estado toda la semana hecha un mar de dudas, pero en ese momento tuvo un arrebato y decidió aceptar la invitación del jefe a cenar. El dildo merecía un descanso.

http://www.youtube.com/watch?v=KdSyWOggRUY

viernes, 14 de enero de 2011

Inocencia

"Y en medio de ellos, con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado y la nariz goteando, Ralph lloró por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo llamado Piggy.

El oficial, rodeado de tal expresión de dolor, se conmovió algo incómodo."

"El Señor de las moscas", William Golding

Me gustaría saber cómo y cuándo la perdí. Pero no hay manera, no acierto a recordar ningún momento de esos en los que el destino le da un revolcón a tu existencia. Uno de esos instantes en los que parece que el tiempo se detiene, y una pasmosa lucidez anuncia que ya nada será como antes. Esos segundos (¿minutos?) que el corazón se encoge porque sabe que ha dejado atrás la inocencia. Supongo que la culpa de esta obsesión por la inocencia la tiene la Brooke Shields resplandeciente y a la vez meliflua de El Lago Azul. Un velero que se extravía, una isla repleta de palmeras, fogatas en honor de la luna llena y yacer sobre la madre tierra. Brooke, vete a la mierda.

El caso es que esa ramera llamada inocencia me esquiva. La perdí en algún momento de los 80 o en los primeros 90. Echo de menos sus caricias y suspiros, sus coqueteos con mi alma, e incluso esas delicadas mentiras que solía pergeñar. Ella, la inocencia, no dejaba de eyacular, lo llenaba todo. Reinaba. Durante su mandato, un mendingo era simplemente un pobre al que había que dar limosna, el mundo se podía entender con una canción de Barricada o de La Frontera, y los buenos siempre ganaban a los malos. Un día la inocencia abdicó. O yo la guillotiné, por zorra. Y siento que desde entonces naufrago en un mundo que grita, ulula y zahiere. Nada me es ajeno y a la vez todo me extraña.

Anoche me llegó una carta al Buzón de la Conciencia, sin remitente.

"Hola xiquet,
¿Te has fijado que cada noche hay un mendigo que duerme entre cartones en ese cajero automático en que a veces sacas dinero?

P.D: Yo también te echo de menos".

La letra era de mujer, de eso estoy seguro