jueves, 24 de marzo de 2011

Con el paso cambiado

"Give. Remember always to give. That is the thing that will make you grow" (Elizabeth Taylor, 23 de julio de 2010 en Twitter)


La gata ha dejado de ronronear, pero en el tejado aún huele a seda, a desfile de huellas indelebles. La hojarasca acabará por arrumbarlo todo y los sueños serán sólo de barro, pero serán, al menos mientras mi cerebro no sea cercenado por alguna tara inconfesable. Ella era un agujero negro que de pronto refulgía. Ella era una calada que se aspira y que se mete en las tripas. Ella era una estrella, porque era La Luna.

Y sus ojos: un enigmático volcán, un crisol de sensaciones que coloreaba incluso las películas en blanco y negro.

3 comentarios:

  1. Y la caótica hija del decano de la universidad en "¿Quién teme a Virginia Wolf?" anoche se reencontraría con Richard Burton...ay!

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  2. Inmortal, sí, Raúl.

    Y pagaría por ver ese re-encuentro con Burton, eve.

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